Me enseñaron a no arrepentirme de mis actos, a confiar en mí misma. Me enseñaron a vivir cada segundo como si fuera el último suspiro. Me enseñaron a sonreír a los problemas. Me enseñaron que llorar es importante, pero de felicidad. Me enseñaron que la vida es bella. Me enseñaron lo que vale la pena. Me enseñaron a respetar a las personas que quiero. Me enseñaron en lo que puedo confiar. Me enseñaron a reír con locura. Me enseñaron a elegir por mí misma. Me enseñaron como saber quien siempre va estar a tú lado. Me enseñaron lo que vale la pena perder. Me enseñaron a valorar lo que tengo. Me enseñaron que debo luchar por mis sueños. Me enseñaron que vale la pena gritar, aun cuando nadie puede oírte. Me enseñaron le verdadera belleza. Me enseñaron que tengo todo aquello que no sé puede pedir. Me enseñaron a superar los problemas, a hacerme más fuerte. Me enseñaron que lo más importante es la verdad. Me enseñaron a amar, a querer, pero nunca a odiar. Me enseñaron que la vida lo que te da te lo quita. Me enseñaron todo aquello a lo que las palabras no llegan. Me enseñaron que vale la pena siempre intentarlo una vez más. Me enseñaron que las páginas en blanco son solo pausas. Me enseñaron que las historias son interminables. Me enseñaron a encontrar la magia de las sonrisas. Me enseñaron lo que soy, y lo que siempre querré ser.

¿Sabes cómo me siento cuando me abrazas?
¿Sabes cómo me siento cuando me hablas?
¿Cuando me miras? Sabes cómo me siento cuando estas cerca?
No, no lo sabes, ni si quiera lo imaginas, siento esa sensación de tenerte cerca, de poder abrazarte, de estar contigo. Y pensar que no puedo decirte te quiero, pensar que no puedo actuar como quiero, pensar que si me arriesgo te pierdo, ese es mi problema, mi pena de todos los días, y que por mucho que lo piense no encuentro solución. Decírtelo? Sería demasiado arriesgado, demasiado fácil y no, no quiero perderte por nada. No decírtelo? Si, tal vez la opción que tome, pero también pensar que a lo mejor así es como te estoy perdiendo, haciéndome creer a mi misma que no me gustas, haciendo creer a los demás que no te quiero, engañando a todos, engañándome a mi misma por miedo, por miedo a perderte, a perderte como amigo, a perderte como todo. Es que no puedo describir lo que siento, no hay palabras que puedan definir lo que siento hoy y ahora. Es demasiado lo que siento como para poder expresarlo. Es una sensación rara, extraña, pero a la vez buena, son ganas de que llegue el lunes, son ganas de verte, de sentirte, de que me abraces. Porque ahora mismo tengo ganas de gritar, de reír, de llorar, tengo ganas de todo... tengo ganas de TI!

En realidad... Es tan triste. Piénsalo. Nunca vas a llegar a oír todo lo que tengo que decirte, y créeme que no es poco... Nunca vas a llegar a verte con los ojos que yo te veo, puede que por suerte, ya que créeme que si lo hicieras no conocerías el complejo... Nunca vas a poder ver la sonrisa al otro lado de la pantalla, y las inacabables dudas para ver que responder, nunca vas a poder ver mis manos temblar al agarrar el teléfono, nunca sentirás por mi todas estas cosas... Nunca tartamudearás para decirme "buenos días", ni echarás la mirada al suelo, nunca te sonrojarás cuando te mire fijamente ni te saldrá esa risa tonta por cualquier estupidez que diga, y nunca sentirás que el corazón se te sale del pecho al tocarme, como a mí me pasa. Nunca llegarás a quererme ni la mitad de lo que te yo te quiero. Y por lo tanto, nunca te darás cuenta de todo lo que has ignorado.
Solía estar bajo control, pero perdí la mente por amor

No tienes que decirme lo hermoso que es el, lo perfectos que es, lo que sientes cuando lo abrazas, lo dulce que es su voz, lo frió que son sus gritos cuando haces algo mal y lo tierna que es su mirada, porque yo también lo sé, yo también lo veo y siento.

Las buenas decisiones vienen de la experiencia y la experiencia viene de malas decisiones...un poco irónico no?